Fin de un viaje infinito, segunda parte

Tercera etapa Ålesund y Alnes

Un poco de historia para ponernos en situación. El 23 de Enero de 1904, Ålesund fue incendiada en uno de los mayores incendios de Noruega (a día de hoy escucho en las noticias que en distintos lugares se siguen quemando casas, iglesias etc lo cuál siempre me hace preguntarme por qué siguen construyendo pueblos enteros de madera). La ciudad quedó practicamente en ruinas, afortunadamente sólo murió una persona en el incendio. Total, que con la ciudad en brasas y la gente deprimida, a un alemán que pasaba por allí se le ocurrió echar una mano y mandar barcos con material para reconstruirla. Aprovechando que el Art Noveu estaba pegando fuerte en Europa, dijo “eh, por qué no? hagámoslo” y  lo hizo. Y vaya si lo hizo.

Ålesund es una ciudad increiblemente bonita. Muy peculiar si se compara con el resto del país y con aire muy muy europeizado (buen trabajo señor alemán). Tuvimos la mala suerte de ir en día festivo y todo, absolutamente todo, estaba cerrado (oficina de turismo incluída). Tampoco el tiempo acompañaba mucho. Aún así fue un placer recorrer las calles de la ciudad y descubrir como está provista de mil lugares llenos de encanto. Librerías, cafeterías, tiendas, galerías, todo con un cuidado exquisito. La decoración de todos los locales era perfecta (al menos lo que se veía por el escaparate), me hubiera encantado ser la propietaria de cualquiera de esos negocios.
La guinda del pastel se la llevó una zona situada en los antigüos muelles de la ciudad. Ålesund es una ciudad muy moderna y en un intento por modernizar y hacer un lavado de cara a edificios abandonados, han rehabilitado muchas casas antigüas de pescadores, lonjas y viejos almacenes. A día de hoy son magnificos espacios culturales, galerías, talleres, cafeterías y hostales. Me pareció una parte de la ciudad increible, a pie de mar.
Lo cierto es que si Bergen no me tuviera el corazón un poco robado, no me importaría para nada vivir en Ålesund. De momento tenemos previsto volver un fin de semana de verano para hacer todas las cosas que se han quedado en el tintero y exprimir las posibilidades que esta ciudad brinda.
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Tras el paseo decidimos subir al Fjellstua (algo así como el salón en la montaña) el mirador de Ålesund, el homólogo del Fløibanen. Sí, a los noruegos les encanta eso de subir una colina/montaña/ y disfrutar desde la cumbre de sus dominios, como buenos vikingos.
Subimos en coche, aunque lo aconsejable es hacerlo a pie. Pero la verdad es que hacía bastante mal tiempo para ir de excursión.
Las vistas de la ciudad son espectaculares ya que desde ahí se pueden ver sus 7 islas y apreciar el contraste de las coloridas casas con el mar. De hecho, en una de la islas (Runde) se concentra una de las mayores poblaciones de frailecillos de escandinavia(para quien no lo sepa, son unos pájaros muy graciosos que parecen pingüinos obesos con pico de loro). Yo quería ir fervientemente, pero había que ser realistas, el viaje era de una hora ida y otra hora vuelta, y no disponíamos de mucho tiempo, además no estaba el tiempo para coger un barco. Pero desde aquí lanzo un mensaje a mis amigos los frailecillos: Iré, preparaos y planchaos el esmoquin, porque iré.
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En el Fjellstua hay un restaurante panorámico que sirve menú tradicional de la zona por un precio bastante asequible (25 euros más o  menos) que no probamos porque nuestra máxima de road trip era sobrevivir a base de sandwich, en verano habilitan una terraza – mirador al aire libre.

Como visitar Runde no era factible, decidimos acercarnos a visitar el faro de Alnes en la isla de Godøy. A esta isla se puede acceder por carretera, no como a la de mis queridos frailecillos. ¿Cómo? Los noruegos deciden que si una isla está más o menos cerca se construye un puente o se hace un túnel acuático. Y así lo hacen. Crean una red de túneles, puentes y pasadizos secretos (esto es mentira) para comunicar las ciudades con sus aledañas islas o islotes, menos la de los frailecillos repito 😦

Total, que decidimos acabar el día ahí. ¿ Por qué? porque el faro de Alnes es catalogado uno de los más bonitos de Noruega. La verdad es que para mi ha conseguido el título de “faro más bonito que he visto”.

ImagenImagenImagenImagenImagen(Clara en el casting de Moonrise Kingdom)

En el interior del faro hay una galería con una pequeña y acogedora cafetería que sirve tartas caseras. Efectivamente, este es un reclamo en toda regla. El lugar es cálido y da la sensación de que hay una chimenea sempiterna en algún punto escondia. Sirven tartas deliciosas a buen precio, también una especie de tortitas típicas de la zona con mermelada homemade(yo me decanté por esto), café e infusiones.

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Entramos en calor y en kilos con nuestra merienda y decidimos pasear por la playa. La verdad es que hacía bastante viento y humedad, pero aún así fue agradable sentir el olor a salitre y escuchar las olas del mar del norte.

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Decidimos que ya era suficiente viento en la cara y pusimos rumbo a casa. Pero ,inocentes de nosotras, la señora encerrada en el GPS nos tenía una sorpresa preparada. Seguramente se enfadaría porque no le ofrecimos tarta ni café y tramó un plan para desconcertarnos y cabrearnos a partes iguales. Su venganza estaba servida.
Atravesamos los túneles submarinos y seguimos las indicaciones de la señora. Tras conseguir despistarnos durante media hora, caímos en la cuenta de que íbamos dirección norte (Kristiansund) y nuestro destino estaba al sur.
Decidimos dar la vuelta y hacer caso a los carteles, ignorando a la maestra del engaño.

La verdad es que el recorrido entre Nordfjordeid y Ålesund es precioso, bueno en general cualquier ruta por Noruega lo es.
Nos fuimos a dormir temprano, ya que al día siguiente teníamos planeada la etapa más bonita de todas (a la que más se tardaba en llegar, veo la distancia y subo 100 más), y sin lugar a dudas el lugar más increible que he visto en mi vida. Geiranger.

Próximamente

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Fin de un viaje infinito

La semana santa ya ha pasado y con ella tocó el fin de nuestro periplo por algunos de los puntos más destacados de Noruega.
El pistoletazo de salida lo dimos en Bergen, el Lunes. Espe, Alba y yo pasamos el día en la ciudad haciendo todas las cosas que aparecen en el Fabulos y práctico Manual del turista en Bergen (Nota: no intenteis buscarlo en librerías, me lo acabo de inventar).
Subimos al Fløibanen que como ya he explicado alguna vez, es el funicular desde el que se puede contemplar la ciudad en una preciosa panorámica (siempre y cuando el frío, viento, lluvia, nieve se mantengan alejados, y en serio, eso es arduo complicado en Bergen)
Tras las fotos de rigor y ponernos piedras en los zapatos porque casi nos lleva el viento (mentira) bajamos a pie al centro de la ciudad.
Obligué a las visitas a probar ballena, esto es un ritual ya, varios tipos de salmón y sopa en el fish market. También probaron carne de alce, salchicha de reno y el queso marrón.

Después tomamos un café en mi cafetería/librería preferida, Krog og Krinkel. Tras ultimar detalles para el día siguiente y habernos pateado toda la ciudad, la mejor opción era ir a casa a descansar para lo que estaba por venir.

Primera etapa: Bergen- Nordfjordeid

El martes alquilamos un coche en el aeropuerto. La ruta que íbamos a seguir era Bergen-Nordfjordeid, la teníamos impresa en un papel con unas indicaciones ultra concisas que Clara nos dio. No sólo eso, nuestro coche también contaba con un sistema gps bastante práctico (salvo cuando era incapaz de reconocer que hay caminos nuevos o en obras).
Fuimos a recoger nuestro coche, que en teoría era un coche normal, no automático. Y finalmente nos dan ,por el mismo precio, un coche híbrido automático, yo no sabía si eso era bueno o malo, pero la verdad es que sonar, sonaba mejor.
Pero, ah!, craso error, nuestra conductora (Espe) nunca jamás en su vida se había puesto a los mandos de un coche automático. Coche automático que ,debo decir, estaba repleto de chorradas tipo cámara trasera y pantalla integrada en el salpicadero. Así que tuvimos que hacer una toma de contacto por el parking antes de salir. Cuando se armó de confianza y decidimos comenzar el viaje, nos pusimos las gafas de sol, sintonizamos la radio, reímos y charlamos comienza la hecatombe.

No sabíamos cómo salir del aeropuerto, salimos de ese parking para adentrarnos en otro parking a unos metros, volvimos a salir de ese parking y preguntamos a unos transeuntes que amablemente nos indicaron la dirección. Vale, no pasa nada, tranquilidad, ya estamos en ruta. Ahora todo es sencillo, sólo hay que seguir las indicaciones del papel/mapa. Pero no, no y no. Se nos ocurrió (creo que SE ME ocurrió) que el GPS era nuestro amigo y nos podía ayudar. Así que le indicamos con todo el cariño del mundo nuestro destino. Sintiéndonos más seguras con la ayuda electrónica y dejando a un lado el rudimentario papel seguimos en ruta. Error número 2. Las indicaciones del GPS y las del papel eran contradictorias. Casi podía escuchar la voz del gps, en inglés, discutir con nuestro papel arrugado, en español,
GPS”turn left”
Papel”qué dices tontolaba? teneis que seguir recto y coger la tercera salida de la rotonda”
GPS”turn left”
Papel”que sigais recto mindunguis, en serio”
GPS”turn left”
Papel”recto, recto, joder”
CRISIS
GPS:Reedireccionando.

Y así en un bucle infinito. Tras varios intentos, entre los que destaca GPS y su incapacidad de reconocer algunas rutas secundarias con el resultado de pasar el mismo túnel 4 veces, parecía que ahora sí que sí, estábamos en ruta.
En el trayecto, que en teoría serían 5 horas y fueron 7, teníamos que coger 2 ferrys con coche incluído. Pero no hubo problema, ahí de verdad que no, palabrita.

Cuando por fin llegamos a Nordfjordeid le explicamos todo a Clara y sus sabias palabras fueron “es que deberíais haber cambiado el coche” y es cierto, ya que este y su compinche el GPS estaban urdiendo siniestros planes para el resto de días.
Al llegar teníamos la cena preparada 🙂 la verdad es que Clara es una anfitriona 10. Tras narrarle las aventuras y desventuras de 3 ineptas en coche y la encarnizada batalla del gps y el papel, nos fuimos a dormir ya que al día siguiente teníamos previsto madrugar para visitar el glaciar Briksdalsbreen.

Segunda etapa: Briksdalsbreen, Olden, Loen

El plan era el siguiente, visitar el glaciar y los pueblos de alrededor que son la definición exacta de paz y tranquilidad (de hecho en exceso).
Llegamos temprano a Briksdalsbreen, en realidad el huracán/tornado que había creo que ayudó a que nuestro coche llegase antes de lo previsto. Al bajar del coche una comisión formada por Eolo nos dio la bienvenida destrozando nuestros peinados y sacudiendo las puertas el coche. No pasa nada, esto es Noruega, lo mismo mañana hace 30 grados (real como la vida misma).
Caminamos hacia el glaciar y fue bastante curioso ver cómo desde mi última visita en Octubre había cambiado su aspecto. Los glaciares están en continuo movimiento, pero no era consciente de que este fuera tan notorio.O a lo mejor se había cortado las puntas por eso de que llega el verano, who knows?

ImagenImagenImagen(no hay filtros, el agua del glaciar cambia de color según la estación “el camaleón mamá, el camaleón”, desde turquesa hasta gris)

 

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Estuvimos un ratito ahí disfrutando del paisaje y volvimos (previa visita a la tienda de souvenirs) al coche a visitar los pueblos de Olden y Loen.
La verdad es que son el típico lugar al que te irías de retiro durante una primavera/verano. Alquilarte una cabaña, dedicarte a pasear, leer, pintar, hacer rutas y ya ESTÁ. Imagino que pasar más de ese tiempo acaba siendo algo tedioso. Son pueblos muy muy pequeños cuyo interés reside en su belleza y en lo intactos que se mantienen pese a estar a los pies de un sitio super turístico. La vida ahí es apacible, ovejas en los campos, sonido del viento, nadie (o casi nadie) por las calles, colores increibles en el campo…
ImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenAlba estaba deseosa de ver ovejas, incluso estuvo a punto de preguntar a un granjero del lugar si podía verlas, pero le metimos otra idea en la cabeza, que no sólo la distrajo, si no que la ilusionó tremendamente. “En Nordfjordeid hay llamas/alpacas”. Así que conseguimos montarla en el coche y volvimos a nuestro campamento base (casa Clara) a preparar la tercera ruta Ålesund y Alnes.

To be continued

vinteren og våren

Sin previo aviso estamos casi en påske (pascua) y se me va a hacer bastante raro no escuchar de fondo las cornetas de la Hermandad pertinente en una calle angosta de Sevilla. Nunca pensé que lo diría, pero me da cierta nostalgia pensar en la Semana Santa sevillana. Pero bueno, en lugar de huir de la urbe hispalense hacia las costas gaditanas vamos a hacer un roadtrip por Noruega, lo cual está bastante bien 🙂

El sábado tenemos la primera visita de amigas españolas, Espe y Alba vienen unos días a Bergen y el martes alquilaremos un coche y subiremos a Nordfjordeid a casa de Clara. Desde ahí haremos varias rutas entre las que destacan:
Geiranger calificado como “el paraíso noruego”
Briksdalsbreen (Glaciar que visité por mi cumpleaños)
Ålesund “la ciudad el Art Nouveau” y que tengo muchas ganas de visitar
Selje, la isla y el monasterio.

Creo que son unas vacaciones más que merecidas y la verdad es que tener visita siempre es un motivo de felicidad 🙂

Durante los últimos coletazos del invierno acabé el primer nivel de noruego, ya tengo oficialmente el A1 🙂
ImagenAhora, desde hace un par de semanas estoy inmersa en el A2 que ya es un poquito más serio. La verdad es que el noruego no me parece un idioma complicado, pero sí que hay que echarle horas para alcanzar una fluidez y salirte de las conversaciones estándar del libro.
Mi meta sigue siendo tener un nivel B1 para Agosto y bueno, creo que puede ser factible.

Mi balance de este invierno, a nivel climatológico es “prueba superada”. La verdad es que apenas hay diferencia con un invierno de Pamplona. Misma cantidad de precipitaciones, misma cantidad de nieves y mismo grosor de abrigo. Salvo dos días contados no he pasado frío de verdad y uno de ellos fue durante el episodio kamikaze de subir cumbres heladas en Enero.
También he de decir que todos dicen que ha sido un invierno bastante suave. Ojalá todos sean así, la verdad.
Lo cierto es que desde que volví en Enero el tiempo ha pasado volando. Creo que hemos encontrado la manera de medirlo de una forma que parezca más rápida y es contando las horas de luz.
A principios de año anochecía sobre las 4 de la tarde y sin darme cuenta las horas de luz fueron ganando terreno y hoy a 8 de Abril el sol se pone más o menos a las 21.00. Es impresionante lo que cambia el humor de la gente con la llegada del sol. Sumado a esto hay que decir que hemos tenido un par de semanas con un tiempo estupendo y 100% primaveral. Es más, en Marzo estuve en manga corta disfrutando de 20 grados mientras mis padres me contaban que en Pamplona había nevado.

Lo cierto es que el ritmo de vida noruego lo marca el sol. Con la llegada del buen tiempo afloran miles de eventos culturales, las calles se llenan de gentío, las terrazas de cafeterías están a tope, las camas elastícas de los jardines llenas de niños y pescadores con gorra llenan los muelles.
Creo que no era consciente de la gran falta que me hacía disfrutar de unos cuantos rayos de sol. Aunque mientras escribo esto está lloviendo y el parte meteorológico dice que va a seguir así varios días.

Hablando con Clara nos dimos cuenta de lo rápido que ha pasado el tiempo, dentro de nada es verano otra vez y haremos un año aquí. Sin duda ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida, y aunque por causas ajenas, ha sido muy duro en algunos  momentos, he aprendido muchísimo.
No sólo aprendes un idioma y una cultura. Aprendes de ti misma. La verdad es que todo esto suena muy bohemio de saldo y siempre he intentado mantenerme bien lejos de este tipo de expresiones. Pero es que totalmente cierto. En estos meses me ha cambiado la vida y creo que estoy infinitamente más preparada para el futuro de lo que lo estaba el año pasado. He aprendido a valorar las cosas de verdad y a tomar patrones de conducta mucho más conciliadores. Ha sido muy enriquecedor poder disfrutar de tanto tiempo a solas. Tiempo que en Sevilla/Pamplona empleaba en salir, estar con amigos etc y ojo! que lo echo de menos terriblemente, pero aquí al no tener vida social lo he empleado en cultivar otros aspectos que creo que van a dar sus frutos. He descubierto que mis profesores de plástica estaba equivocados y que la pintura no se me da tan mal, y he aprendido especialmente, que el trabajo duro tiene recompensa. También es cierto que todo se ha hecho mucho más llevadero con la compañía de Clara, que es responsable directa de muchas de las cosas buenas que he aprendido este año 🙂
No podría llevar un modo de vida tan “aislado” durante mucho más tiempo, la verdad es que tengo muchas ganas de que acaben nuestros contratos y firmemos nuevos proyectos, porque creo que este año que ha empezado regular tiene una sorpresa preparada.

Para concluir el primer el  primer y último post en el que me cuele de profunda, os dejo unas fotos primaverales 🙂

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Para más infomación de:
Geiranger http://101lugaresincreibles.com/2013/01/el-paraiso-en-version-noruega-fiordo-geiranger.html
Selje http://www.visitnorway.com/es/producto/?pid=113956
Ålesund http://www.visitalesund-geiranger.com/

På norskurs

Jeg snakker litt norsk

O lo que es lo mismo, ya hablo un poquito de noruego. De hecho, creo que sé más noruego del que creo, y por supuesto estoy a años luz de aquel 4 de Agosto donde hojear el periódico me mareaba.
Soy capaz de entender conversaciones simples, incluso hacer aportaciones a ellas, puedo preguntar en el supermercado dónde está tal producto (el otro día hice la prueba de fuego), entiendo el argumento de cuentos de niños, puedo ayudar a Leona explicándole los ejercicios de la escuela, entiendo casi en su totalidad las cartas de restaurantes y todos los días mantengo breves conversaciones en casa.

Desde que comencé a ir al curso de noruego he notado un cambio brutal. Me matriculé en la folkeuniversitet ( o traducido cutremente, la universidad de la gente). Mi intención es sacarme el B1 para Agosto, pero me he enterado de que el B1 consta de dos partes, así que quizá sólo me de tiempo a hacer la mitad del B1. De todas maneras, me he marcado una meta y pretendo lograrla, si no puedo realizar el examen (por problemas de fechas, uno es en Mayo y otro en Diciembre, así que aunque tenga el nivel tendré que esperar) al menos  pretendo adquirir el nivel necesario. Ahora mismo esto a medio camino entre el A1 y el A2, y, francamente, el noruego no me parece un idioma difícil en absoluto.

Cuando comencé el curso estábamos 9 en clase. Ocultaré sus nombres reales para mantener su privacidad 🙂
K. una chica de Estonia
H. una inglesa
K un inglés
S un búlgaro
M un polaco
J una francesa
L una chica de Nueva Zelanda
S un uruguayo
y servidora.

Éramos un grupo dispar, de varios continentes, más o menos de la misma edad y con un objetivo común: aprender noruego para conseguir una meta. A día de hoy, M el polaco ha desistido y S el búlgaro se ha cambiado al grupo de tarde. Así que vamos a clase 7 personas. Hacía tiempo que no asistía a clase en calidad de alumna y la verdad es que se me había olvidado lo mucho que me gusta estudiar (nerd inside). Además, el hecho de acudir a clase por placer, por iniciativa y con un objetivo marcado es muchísimo más satisfactorio que el “deber de estudiar”.

Mi profesora se llama Randy, y para ser noruega es bastante graciosa. Nos manda montón de deberes y lo cierto es que se lo agradezco, ya que vamos a tema por clase y por mi podría duplicar la cantidad. Sí, lo sé, soy una agonías, siempre lo he sido. Randy nos habla en noruego desde el primer día, pero tiene la delicadeza (y digo esto porque Clara no tiene “tanta suerte”) de explicarnos en inglés las cosas claves de gramática, o hacer incisos en el lenguaje de Shakespeare cuando nuestras caras son un poema. Se asegura de que todo lo que explica lo retengamos y cada día al comenzar hace un repaso a modo de preguntas rápidas de lo que ya hemos estudiado. Por lo que si estoy en el tema 7 no voy a olvidar lo que he estudiado en el tema 1.

Como decía, el noruego como lenguaje no es complicado. Su gramática es muy simple. Por poner un ejemplo, en acciones en presente no usan el presente continuo, hagas lo que hagas siempre es presente simple. Es decir, no importa que “tu estés hablando” o “que tú hables” en noruego “du snakker” y se acabó. Los verbos en presente no se conjugan. Os ilustro con un ejemplo
å snakker (infinitivo de hablar) se conjugaría así:
jeg snakker
du snakker
han snakker
hun snakker
vi snakker
dere snakker
de snakker

La mayor dificultad reside, para mi, en la pronunciación (los sonidos para las vocales especiales son bastante diferentes)

æ ø å

Otra dificultad, aunque para mi ha sido entretenido y fácil de aprender, es la forma en la que dicen las horas.

Por ejemplo
3:00 las tres en punto. Klokka er tre
3:10 las tres y diez. Klokka er ti over tre
3:15 las tres y cuarto. Klokka er kvart over tre
3:20 las tres y veinte. Ahora empieza lo bueno, a partir del minuto 19 ya no se dicen las 3, se pasa a decir las 4 y se toma como referencia lo cerca que estemos de y media o de en punto. Así, las tres y veinte serían, traducido literalmente, diez minutos para las cuatro y media. Klokka er ti på halv fire
3:30 las tres y media (cuatro y media para ellos) Klokka er halv fire
3:35 las cuatro menos veinticinco (han pasado 5  minutos de las cuatro y media para norsk) klokka er fem over halv fire
3:45 las cuatro menos cuarto (aquí es igual) klokka er kvart på fire
3:50 las cuatro menos diez. klokka er ti på fire.

Parece un poco complicado, pero practicando con los niños, y con algunos ejercicios lo he aprendido bastante bien 🙂

Realmente, donde más complicación encuentro es en la declinaciones de los sustantivos y adjetivos para su forma  definida e indifenida.
En noruego los sustantivos se declinan según su género: masculino, femenino o neutro (en Bergen sólo se usa masculino y neutro, así que es mucho más fácil:) )y según si usas su forma definida El árbol (los árboles) o indefinida Un árbol (unos árboles).
¿Por qué es complicado? porque no hay una regla para diferenciar el género de las palabras. Te lo tienes que aprender al uso. Hay pequeños trucos, pero no siempre sirven. Así que te la juegas un poco a la hora de hablar.
Un ejemplo
Libro en noruego es una palabra femenina y se declina así:
ei bok (un libro)
boka (el libro)
bøker (unos libros)
bøkene (los libros)

No obstante, para los noruegos no es tan importante el uso correcto de la gramática por parte de un extranjero, si no que sepa expresarse y tenga vocabulario. Vamos, que si dices “la árbol es grande” no se van a echar las manos a la cabeza, al revés te van a decir que: veldig godt!!

Con un poco de suerte y constancia antes de verano podré actualizar el blog con una entrada 100% en norsk 🙂
de momento me conformo con que mis deberes tengan siempre un veldig bra!!

Domingueo escandinavo

¿Qué hacer un domingo de mediados de Enero en una ciudad como Bergen?
Subir a la cima del Ulriken.

Ulriken es la más alta de las siete montañas que rodean Bergen, mide unos 600 m y se puede alcanzar su cumbre andando o cogiendo un teleférico. El precio para un adulto son 145 NOK y para un niño 75 NOK (17 y 9 euros respectivamente).
Nosotros nos decantamos por la segunda opción, ya que Zia y Leona son todavía bastante pequeñas para realizar todo el trayecto a pie. Así que Jon sacó la billetera y para arriba todo el mundo.
El eslogan turístico del Ulriken es ” no has estado realmente en Bergen hasta que no hayas subido al Ulriken”. Las vistas desde la cima son espectaculares (si tienes suerte de que te toque un día despejado). Se pueden apreciar todas las montañas que rodean la ciudad, los fiordos, los barrios que se extienden entre montañas e incluso el comienzo del Sognefjord.
Desde la cima hay muchos senderos señalizados con diferentes niveles de dificultad. También se realizan varias actividades (especialmente con el buen tiempo) entre ellas y la que más me ha llamado la atención: Búsqueda de tesoros! Pero también hay otras más convencionales como senderismo, aladelta, esquí etc

Un planazo para un domingo, ¿verdad? Pues lo cierto es que sí, pero quizá no para un domingo helado y ventoso de Enero.
En la ciudad apenas había una ligera y fresca brisa, pero al llegar al Ulriksbanen (teleférico) nos avisó el buen hombre que custodia las cabinas que quizá notásemos cierta oscilación durante el recorrido debido a el fuerte viento y que en la cima la mejor opción era llevar gorro/capucha.
Estaba en lo cierto, de hecho la cabina avanzó más lento de lo normal (no es que sepa cuál es su velocidad normal, es que nos lo dijo el mismo buen hombre). A mitad de camino el teleférico se movía bastante, pero si no tienes vértigo ni eres demasiado aprensivo no pasa nada.

La ascensión es bastante rápida y a medida que se toma altura la vista se vuelve más impactante.
Ayer estaba bastante despejado así que se podían ver varias bahías, fiordos, montañas y pueblos a lo lejos.

Una vez arriba, comenzó el festival del viento. Para empezar, abrir la puerta para salir de la estación de teleféricos era una odisea y cuando la abrías Eolo en persona (o deidad) venía a estrecharte la mano.Menos mal que a falta de una capucha llevaba DOS!

La cumbre estaba cubierta de nieve y hielo. Hay varios lagos y embalses (todos ellos helados) y como he dicho al llegar encuentras un mapa de madera te da indicaciones sobre senderos/dificultad y rutas alternativas.
El que más me interesó es uno que lleva completarlo unas 4 horas y parte de la cima de Ulriken haciendo meta en Fløibanen (el monte del funicular del que he hablado alguna vez).
A pesar del viento helado, y helado significa sentir como cientos de miles de cuchillos de hielo se clavan en tu piel, me encantó subir. La vista de la ciudad y de los alrededores es fascinante (a veces me sorprenden los adjetivos tan repelentes que uso, pero es que no se me ocurre otro que lo defina tan bien).
Jon me estuvo explicando varias rutas marítimas, senderos de montaña, y me habló de una “expedición” que se hace en 24 horas a través de los 7 montes de Bergen. Me contó que muy pocos son los valientes que la completan, escasos los elegidos. No con esas palabras, pero casi.

Jon, Leona y Zia se fueron a la cafetería a comer bollos de canela y yo me abroché la cremallera hasta la altura de los ojos (literalmente) y decidí plantarle cara al viento.
Ahí estaba yo, intentando mantenerme erguida y a la vez sorteando charcos de hielo, y lo más sorprendente es que lo hice con una  maestría esquisita. Lástima que no haya testigos.

Nuestra idea inicial era ascender con el teleférico y bajar andando, pero Zia y Leona se quejaron bastante del frío/viento/hielo/nieve (normal, a quién se le ocurre esta excursión en ENERO?!) así que a los 20 minutos de recorrido abortamos misión y volvimos a tomar el teleférico oscilante.

Durante la temporada alta hay colas enormes para subir al Ulriken y hay varios autobuses que te llevan directamente a la parada de teleféricos. Pero en Enero NO. De hecho el parking estaba vacio y creo que no llegábamos a 10 los que estábamos en la cima, contando dos perros.

Quiero volver con el buen tiempo y antes de que se empiece a llenar de turistas, Marzo creo que es una buena época. Eso sí, mi idea es subir y bajar andando. En teoría se hace en hora y media/dos horas.

Una cosa que casi se me olvida comentar, es que en la cima hay una cafetería/restaurante con una cabra en posición de ataque disecada. No es que sea un dato relevante, pero me pareció bastante kitsch , además muchos de los platos que se sirven ahí son de cabra/oveja y a mi, personalmente, no me haría ninguna gracia estar disecada en un sitio viendo como se comen a mi especie sin poder decir ni pío.

Si teneis pensado visitar Bergen, subid al Ulriken, la verdad es que merece muy mucho la pena.
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Más información sobre Ulriken http://www.ulriken643.no/en/Home/

Godt nytt år!

Feliz Navidad, año nuevo, día de reyes y mediados de Enero!

El día 4, tras pasar unas increibles navidades en Pamplona, volví a la siempre lluviosa Bergen.
La verdad es que este último mes entre la vuelta a casa por navidad (me ahorro el chiste del turrón,lo odio profundamente) y que he estado más bussy que de normal no le he dedicado mucho tiempo a esto.
Antes de mi retorno a tierras vascas tuve la “oportunidad” de probar algunas “delicias” navideñas de los hornos noruegos (por favor nótese el uso continuo con fines irónicos de el entrecomillado, gracias).

El oro se lo lleva el Lutefisk, que como dije, es el producto de una mente enferma que decidió mezclar pescado y sosa caústica (y por si esto fuera poco puré de guisantes)
El proceso previo de preparación de este “manjar” consiste en dejar el pescado reposando (resposando postmortem) en agua durante varios días, tras esto, se sumerge dos días extra en sosa caústica. ¿Qué se consigue con esto? (amén de dar asco) una textura 100% medusil (a.k.a gelatina).
El aspecto, a mi parecer, es como esas medusas varadas en las orillas en la costa a las que se les da con un palo (al menos yo les doy con palos). El olor, no sabría describirlo muy bien, quizá toques de amoniaco con esencia de pez muerto. Delicioso ¿eh? Pues ahí no acaba la historia. Para su cocción podemos usar horno, sarten o al vapor (hey chicos! creo que la sosa no es demasiado repulsiva… ¿qué tal si además lo cocemos?). En mi caso emplearon el horno, menos mal. No hace falta añadirle agua ni aceite ni nada, el super poder de la sosa caústica hará su labor.
Se sirve caliente con guarnición de puré de guisantes y tiras de beicon especial para lutefisk. ¿Qué tiene de especial el beicon? Por lo que a mi respecta nada, era igual de salado y grasiento que el 99% de los beicons.
Pero, me voy a sincerar. No probé el lutefisk. Lo siento, me negué, aunque nadie lo sabe (sólo Clara y mi familia). Lo desmigué en el plato en mil gelatinosos pedazos y los escondí bajó una manta de puré de guisantes y el frosting de beicon. Dije que no me gustaba mucho y me libré de probarlo. Lo siento, no puedo hacer una crítica gastronómica sobre su (seguro aberrante) sabor, y no, no me arrepiento.

Seguna “delicia” navideña. Pinnekjøtt
O traducido al español carne con palo. Osea, costillas de cordero. Es otro plato que conseguí evitar exitosamente (sí, acabo de spammear el final de mi experiencia). Nuevamente es otro plato tratado a priori. Son costillas en salazón que se ahuman con pequeñas ramas de árbol y se cocinan al vapor. Sabe a madera quemada cocida. Se acompaña de kålrabi (puré de nabo) que eso sí que me gustó mucho y patatas cocidas.
De este plato sí llegué a probar un minúsculo pedazo, creo que lo hice porque al día siguiente volvía a Pamplona y mi alegría me llevó a cometer “locuras”. Valoración: no lo quiero volver a comer.

También probé un poquito de salchichas navideñas, que están hechas con clavo y canela entre otras especias. Al ser cocidas (de verdad, que manía) no puedo decir que fuesen maravillosas, pero si tengo que elegir entre esto o los dos platos anteriores me quedo con ellas.

Y tras la mini ingesta de Pinnekjøtt volví a casa durante 14 días. La verdad es que fueron unas navidades geniales (y eso que tuve que ir al dentista), el estar tan lejos de casa, de tu familia y de tus amigos hace que disfrutes al 10000% de cosas tan simples como ir a hacer la comprar al Eroski, ver con tu madre una película cutre de antena 3 de sobremesa, ponerte caretas con tu padre y tu hermana o tomar una caña con tus amigos en el sitio de siempre.
La verdad es que me ha venido genial para recargar pilas y energía y plantarme en el meridiano de mi año noruego. Con suerte, en 7 meses podré actualizar diciendo que ya tengo un trabajo 100% norsk y el título b1 de noruego.

La vuelta fue durilla, pero he pasado unos días con Clara que han hecho que sea más fácil volver a conectar el chip norsk. De hecho, esta semana estoy muy contenta y creo que tengo muchísima suerte de vivir esta experiencia. La verdad es que no ha sido fácil llegar a este punto. Hace un año estaba agobiada centrando mis energías en vivir en Noruega, intentándolo por todos los medios, y no fue hasta Junio cuando por fin firmé el contrato y se hizo 100% factible. El puente para mi futura nueva/buena vida estaba ya a medio construir 🙂

Bueno, que me voy del guión. Como decía, el pasado fin de semana estuve en Nordfjordeid con Clara, entre otras cosas tuvimos la brillante idea de subir una montaña helada, helada de verdad, de barro congelado. La subida no fue muy complicada, en más o menos una hora estábamos arriba. Lo que encontramos en la cima fue increible, a la par de helador. Un lago congelado y desierto y varios refugios de madera. El lago estaba tan sumamente helado que lanzamos varias piedras (hay videos) y rebotaban y resbalaban varios metros por la superficie. En teoría deberíamos haber avanzado un poco más y poder ver las vistas del otro lado de la cima. Pero posiblemente haría unos -10º y comenzamos a sentir claros síntomas de congelación. No exagero, I promise! Llévabamos guantes, bufandas, abrigos, botas, calcetines de lana (esto último solo Clara), pero aún así y tras el esfuerzo de la subida, empezamos a pasar mucho mucho frío. Así que tuvimos que bajar bastante rápido. A esto hay que sumarle que Nordfjordeid está en las sombras en invierno. Esto es, que el sol no llega a las casas, (no es de noche ni mucho menos) es como…eso, si estuviese a la sombra. Así que al descender y coger las bicis mis guantes se congelaron debido a la humedad del lago y las extremas temperaturas. Pero bueno, no hubo daños. Y fue una experiencia superbonita (subir el monte, no congelarse I mean)

Cuando el sol llegue de nuevo a Nordfjordeid y el deshielo termine volveremos 🙂

Aquí una muesta de fotos de la cima helada y Nordfjoreid en las sombras.
Me voy a subir la colina de mi barrio! Ha det! 🙂

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(lago helado)ImagenImagenImagen(a la derecha el lago helado)Imagen(Clara minutos antes de entrar en hipotermia)

Imagen(Carámbanos!!)Imagen(casi en el top of the mountain, abajo el fiordo)Imagen

(aquí se ve como el sol no llega al pueblo todavía y se entiende porque digo que está en la sombra)Imagen(La casa está que echa humo! y en las sombras)ImagenImagen

Nive, nieve everywhere

Ahoy!
No, no he perdido la conexión wifi por una avalancha de nieve, al menos no de momento!
Hace cuatro semanas nevó por primera vez en la temporada otoño/invierno, la verdad es que la primera nevada fue pequeña y casi ridícula, pero es la que más ilusión hace.
A partir de ahí ha nevado intermitentemente el resto de semanas. Especialmente este pasado fin de semana, comenzó a nevar el jueves y paró practicamente ayer. La tormenta de nieve anunciada me pilló en pleno mar del norte a bordo de un ferry en dirección a Nordfjordeid (pueblo de Clara). Como consecuencia llegué a Måløy (donde tengo que coger un autobús para llegar a Nordfjordeid) con una hora de retraso por lo que perdí el autobús. Pero DONT PANIC los noruegos, entre otras muchas cosas, son previsores y justos. En vista de que llegaríamos con retraso y el bus no esperaría, pasaron una lista para que la gente que necesitábamos realizar el trayecto en bus nos apuntásemos indicando el lugar al que íbamos. Así al llegar, junto con cinco personas más, me monté en un minibus que estaba esperando en el puerto, con un chófer de 60 años que ponía música de acordeón cantada en nynorsk (dialecto tipo al catalán que se habla en algunas zonas noruegas) y una cortina de nieve cayendo sobre el fiordo. La experiencia me pareció bastante cómica, tanto que me entró risa floja en el autobús. Quién me iba a decir a mi hace un año que en vísperas de navidad acabaría en un minibus en una carreterucha noruega escuchando música popular y con una nevada enorme. El caso es, que gracias a la tormenta me ahorré las 100 krn (unos 12 euros) que costaba el bus.

Al llegar a Nordfjoreid aluciné. Era una postal, como un escenario de película. Todos los tópicos navideños se habían reunido en el pueblo, las casitas de colores con el tejado tupido de nieve, los pinos con nieve espolvoreada, gente con trineos, incluso perros esquimales, olor a chimenea…
Pasamos el fin de semana haciendo carreras de trineo, resbalándonos por la nieve (Clara se cayó 1 vez y casi media, yo alguna más) y haciendo compras navideñas. Todas las compras navideñas que pueden hacerse en un pueblo en el extremo final de un fiordo.

Lo cierto es que la nieve, aunque te llegue a la rodilla ( y no, no exagero) no frena el ritmo de vida. Siguen haciendo sus labores, ir a la escuela, trabajo, ir en bici (¿hola? ¿estamos locos?), salir a correr, incluso seguir luciendo converse/vans y tobillos al aire. Vale, esto último sólo los teenagers, pero es algo que no entenderé y lo dice alguien que no lleva abrigo a menos que el mercurio baje de 0.

Durante estas semanas pasadas también he tenido oportunidad de probar algunos platos y recetas típicas navideñas, en otro post lo contaré ya que antes de ir a casa por navidad, me esperan unas dos o tres “sorpresas” culinarias más.
Como adelanto contaré que “probé” el lutefisk, que es la mayor aberración en forma de pescado que podemos encontrar en este país. Es pescado blanco (en mi caso fue bacalao) que se deja durante varios días reposando cubierto de sosa caústica. ¿Resultado? textura de medusa (gelatinoso), olor horrible y del sabor ya hablaré en el siguiente post 🙂

Hoy me he parado a pensar, en 10 días vuelvo a casa por navidad, pero lo sorprendente es que llevo 5 meses aquí ya. Casi medio año y lejos de arrepentirme de mi decisión de haber emigrado, cada día me reafirmo más. Cambiaría alguna que otra cosa referente a alimentación y añadiría unas cuantas horas de sol más (con 5 semanales me conformo), pero por lo demás estoy muy contenta.

Comienzo mi personal cuenta atrás con unas cuantas fotos de Nordfjordeid y Bergen con nieve

Ha det!

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(Nordfjordeid postal navideña 2013)

ImagenImagen

(perro y trineo)

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(Iglesia Nordfjordeid)

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ImagenImagenImagenImagenImagen(Yo misma y el abrigo de mi tía Mertxe en el lago helado de mi casa)  Foto tomada por Clara

Imagen(Esquimales made in Spain)

Para leer más: Blog de Clara, con fotos superbonitas!  http://cargocollective.com/foxinthesnow/  

Productos navideños bizarros + fødselsnummer

Así es, desde hace unas cuantas semanas los supermercados se han llenado de un sin fin de productos de atractivo embalaje navideño.
Parece ser que los noruegos se toman muy en serio la navidad y empiezan a planificarla (gastronómicamente hablando) meses antes. A mediados de octubre ya podíamos encontrar en cualquier super varios snacks y bebidas navideñas.
Por suerte y por desgracia ,en algunos casos, he podido probar casi todos. Debo confesar que muchos no los probé por voluntad propia, ya que vale, sí, suelo sentirme atraida por guarrerías de colorines, pero esta vez no era el caso. Voy escarmentando.

Algunos de los productos estrella son los siguientes:

Galletas de pimienta: Son unas galletitas finas de diversas formas (estrella, corazón…) su sabor recuerda mucho a las Napolitana de toda la vida pero con un toque a pimienta al final. La verdad es que están muy ricas. El problema es que son tan finas y pequeñas que facilmente puedes comerte una caja sin darte cuenta.

Mazapanes de diversas formas: Odio el mazapán sobremanera, desde siempre (el mazapán y el merengue enemigos azucarados), pero sin querer lo probé. Vi sobre la encimera una especie de chocolatina en papel rojo brillante con papá noeles y demás y decidí probar. ERROR era mazapán recubierto de chocolate. Obviamente lo escupí. Supongo que si te gusta esa aberración llamada mazapán te gustará su edición  navideña.

20131025_083401(1)

KakeMenn: Hombres de galleta. Son una especie de muñechos de nieve/hombres/humanoides de galleta. Pero es una galleta peculiar, blanca y algo insulsa. Básicamente sabe a azúcar y poco más, por dentro es más blanda de lo que esperas, osea, que no es galleta crujiente de las de toda la vida.

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Julebrus: Bebida de navidad. Es un refresco engañoso ( en taste of america y en Nueva York aprendí una valiosa lección sobre probar bebidas desconocidas).  Una mentira embotellada. Su color puede atraerte, parece zumo de fresa, y caes en el error de pensar que puede saber a fresa. Es más, cualquier parecido con dicha fruta es producto de la casualidad. Es como tomar jarabe infantil con toneladas de azúcar y gas. Malísimo. Horrible. Los niños se lo toman por litros, yo no pienso repetir.
Este refresco lo comercializan diversas marcas, Hansa es la más popular, el sabor es igual de atroz en todas (sí, he probado un par de ellas).
También disponible en versión Light

20131025_083414(2) 20131025_083420(2)

Cerveza de navidad: Casi cada marca noruega saca su versión navideña. Suelen ser cervezas tostadas con sabor especiado o acaramelado (suena romántico). Este fin de semana Clara y yo probamos alguna y la verdad es que todas están muy muy ricas.
Algunas saben a especias ligeramente (clavo sobretodo) otras tienen un punto de caramelo que las hace ligeramente dulces, las hay más tostadas y con más espuma. La verdad es que junto con las galletas de pimienta ha sido lo que más me gustado. De hecho creo que podrían casar como bebida+snack.

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Seguiré de cerca las novedades de Jule (navidad) y las colgaré 🙂

En otro orden de cosas: ya soy una ciudadana noruega legal y de a pie. Tengo ya mi fødselsnummer que es el DNI noruego que sirve para absolutamente TODO. Sin el fødselsnummer no puedes abrir cuenta de banco, ni hacerte un contrato de móvil, carnet de biblioteca etc, vamos que prácticamente eres un ser anónimo. Tengo mi permiso de residencia indefinido, cuenta en el banco (donde me han dado un aparato parecido a un mando a distancia que genera códigos automáticos para cualquier actividad que realices por internet, algo así como la firma digital pero mucho más seguro), carnet de biblioteca (yes, finally!) tarjeta de impuestos, cotización a la seguridad social, y en nada empiezo ya el verdadero curso de noruego.
Clara y yo ya figuramos en la listas españolas de jóvenes que han emigrado al tener nuestro fødselsnummer. La verdad es que he tenido que esperar con tanto trámite, pero todo se ha puesto a fecha de cuando llegué, 4 de Agosto, por lo que llevo ya 3 meses cotizados en Noruega 🙂 y todo es de una legalidad suprema.

Un ejemplo de la legalidad de los noruegos es el siguiente: Ayer iba de vuelta a casa en el bus y el chófer encontró un gorrito de lana de niña pequeña (bastante viejo por cierto) en la etiqueta estaba anotado el número de tlf, así que llamó y quedó con la familia para dárselo después.
Casos como este veo a diario, paraguas perdidos en la calle que pueden pasar días enteros en el mismo sitio esperando a su dueño (aunque diluvie); guantes, bufandas, abrigos, chaquetas en paradas de bus que la gente encuentra y deja ahí esperando a que vayan a por ellos. Bicis sin candado, etc.

Estoy muy contenta al ver cómo funcionan las cosas aquí y sobretodo al pensar que en menos de un año ya tendré la soltura suficiente en noruego (un poquito sé ya 🙂 ) para acceder a un buen puesto de trabajo y poner en marcha otros proyectos, mientras tanto seguiré comiendo galletas de pimienta y bebiendo Julebrus (no)

PostCumpleaños, granjas y glaciares

He celebrado  mi primer cumpleaños noruego con sus correspondientes regalos noruegos.
Mi familia noruega me regaló un libro de recetas noruegas (en norsk) y chocolate. Aquí es muy típico regalar chocolate en cada cumpleaños. También cocinaron un riquísima cena e hice una tarta de manzana, que pese a ser la primera vez, salió perfecta.
Zia y Leona me regalaron postales y dibujos 🙂

Pero la parte más importante de mi cumpleaños fue el postcumpleaños. Al día siguiente cogí el ferry a Nordfjoreid para celebrar mi cumpleaños made in Spain con Clara.
Nada más llegar a su casa me esperaba la primera sorpresa: Una carrot cake 100% homemade que estaba increible. Es más, me atrevería  a decir que ha sido una de las más ricas que he probado 🙂
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Tras la tarta me esperaban un montón de regalos superbonitos 🙂 La verdad es que fue una postcelebración muy especial.
Durante todo el fin de semana la lluvia noruega se mantuvo al margen y pudimos aprovechar para hacer excursiones por Nordfjoreid.
El viernes cogimos las bicis y fuimos a un lago. El trayecto para llegar al lago está lleno de granjas y bosques,  es una maravilla (cuando el tiempo acompaña) recorrer este país en bicicleta. En una granja pudimos ver…ALPACAS a.k.a LLAMAS! bueno, realmente ellas nos vieron a nosotras y no dejaron de mirarnos hasta que nos perdimos en el horizonte. Sé, por testimonio de  primera mano (un incidente que me contó mi madre) que no son animales muy de fiar.

Imagen(casa de Pipi Langstrum)

Imagen(iglesia de Nordfjoreid)

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Para llegar al primer lago hay que andar un buen rato en bicicleta y subir varias cuestas mortales (creía que ya lo había visto todo en cuanto a cuestas, pero no). Fui bastante satisfactorio comprobar lo en forma que estamos 🙂 Eso sí, el segundo lago está bastante más lejos (es el lago más profundo de Europa) y lo dejamos para otro momento. One Lake is enough.
La tranquilidad del lago es impresionante. Solo hay un par de casas en una de las orillas, el resto está totalmente aislado. Es un sitio perfecto para nadar en verano.

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Imagen(Clara remake Into the wild)

Una de las (muchas) cosas que me gustan de este país, es la facilidad con la que puedes estar en contacto con la naturaleza. Incluso viviendo en Bergen, que es la segunda capital noruega. Tengo a 3 minutos (cronometrados) de casa un lago, una colina para subir, un bosque de pinos y varias granjas. La verdad es que Pamplona también es una ciudad  que se presta a este tipo de escapadas y es algo que durante el tiempo que viví en Sevilla eché de menos. La posibilidad de caminar 10 minutos (o 30 minutos o incluso una hora) y tener el monte a tu disposición.

Al volver a casa empezamos a planear la excursión del día siguiente. Teniamos pensado visitar el glaciar Biksdalsbreen  que está a una hora y media más o menos de Nordfjoreid. Nos pusimos a mirar las combinaciones de autobuses, las rutas, etc. Pero como casi todo en Noruega, era prácticamente imposible llegar al glaciar en bus por ser “invierno”. Como ya he dicho alguna vez, la mayoría de destinos turísticos, autobuses, cruceros de fiordos, festivales etc, cierran o tienen servicios muy limitados durante invierno. Por supuesto puedes acceder a todos ellos con coche propio (o alquilado se entiende), pero si esperas que haya un bus directo lo tienes bastante difícil.
Así que nos desmotivamos bastante, ya que dábamos por hecho visitar el glaciar al día siguiente. Sin embargo, los astros se alinearon, sonó la flauta, un golpe de suerte, un milagro, una casualidad, una..vale, ya paro. De pronto, llamaron a la puerta. Era el casero de Clara, preguntándonos si queríamos ir al día siguiente al glaciar de excursión en su coche. La verdad es que nos entró bastante pavo. Las dos en pijama comiendo carrot cake y lamentándonos por no poder ver el glaciar y de pronto nuestras plegarias son escuchadas por los dioses de las tartas de zanahoria. En ofrenda a los dioses le pregunté al casero si quería un trocito de tarta. Declinó la oferta, su cometido era simplemente solucinarnos el sábado 🙂

Clara vive en un antiguo colegio rehabilitado que han convertido en pisos. En la planta inmediatamente inferior a la suya vive el casero con  su mujer. Es un hombre muy amable que suele llevar a Clara y sus compañeros de piso de excursión. Ese día podría decirse que me encontraba en el lugar correcto en el momento adecuado.

Lo dicho, el sábado no sólo pudimos visitar el glaciar, si no que además nos ahorramos varias coronas en autobuses y tuvimos excursión con guía (el casero).
Nunca había visto un glaciar (tan de cerca) y estaba nerviosa rollo parque de atracciones. La verdad es que pensar en la cantidad de años que esa nieve/hielo lleva ahí impacta bastante. No paraba de pensar en Ice age, extinción de dinosaurios, mamuts, osos cavernarios y glaciación.

El Briksdalsbreen es sólo uno de los brazos del glaciar Josteldalsbreen. Este es uno de los pocos glaciares que continuan creciendo poco a poco. De todas formas, no siempre ha sido así. Durante décadas a sufrido retrocesos bastante importantes y es durante este último periodo cuando parece que vuelve a avanzar.

El color del hielo es increible, es azul turquesa, y el lago en el que “desemboca” el glaciar es gris.
La combinación de colores, las cascadas que lo envuelven, los picos nevados y sobretodo la “magia” y la herencia del lugar hacen que te sientas muy muy afortunado por  poder estar ahí.

Ha sido una de las experiencias más especiales de mi vida. Siempre había querido ver un glaciar y he tenido la suerte de tocar el agua que procede directamente de uno de ellos.
Como regalo de cumpleaños ha sido insuperable 🙂

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Caminar sobre el glaciar NO es recomendable sin guia y equipo adecuado. Mucha gente ha muerto por ser imprudente y no ser consciente del peligro que caminar sobre un glaciar entraña.

 Como valoración cumpleañil puedo decir que ha obtenido la calificación 100000000/10, sí que es cierto que eché a muchas personas de menos, pero en dos meses celebro postpostcumpleaños y navidad con la mayoría 🙂
La verdad es que ha sido uno de los cumpleaños más bonitos de mi vida y en parte es gracias a Clara por hacerme sentir como en casa 🙂 También ,por supuesto, al casero mágico con micrófonos ocultos en su cuarto, y a mi familia noruega que hacen que cada día me sienta más segura de que este es el país donde quiero estar 🙂

El próximo fin de semana vuelvo a Nordfjoreid y ya estamos pensando nuevas rutas 🙂

Para saber más sobre Briksdalsbreen http://www.visitnorway.com/en/Product/?pid=32752     http://www.briksdalsbre.no/

Para saber más de Jostedalsbreen http://www.jostedal.com/

Crucero Sognefjord + Tren Flåm

En la entrada anterior di una leve pincelada sobre este viaje y creo que es necesario dedicarle un post completo.
El domingo a las 8:00 am (durante la visita madre/abuela) zarpamos en ferry hacia el Sognefjord. El viaje a través del fiordo dura 5 horas y se desembarca en el conocido pueblo de Flåm.
Sognefjord (o también conocido como fiordo de los sueños) es el segundo más largo del mundo (204 km) y se lleva la medalla de oro en cuanto a profundidad (1308 m). En algunas zonas el ferry navega a través de verdes montañas colosales y despobladas, que más de una vez me hacían pensar “¿estoy en Noruega o en Tailandia?”

Imagen(madre y abuela instantes antes de empezar el viaje)

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(aledaños de Bergen, prefiordo)

Durante el trayecto, y una vez que comenzamos a adentrarnos en el fiordo (previo aviso por megafonía) el paisaje se vuelve más espectacular con cada nudo que el barco avanza.
Laderas imposibles salpicadas de granjas, ovejas inclinadas pastando, kilómetros y kilómetros de montañas deshabitadas, cascadas, saltos de agua, icerbergs, pueblos costeros, barcos de avistamiento de ballenas… y… ¡Delfines! Sí! finalmente los vi!. Desde mi primera experiencia en barco en Noruega había intentado fallidamente ver alguno, leí en la Lonely Planet que es común que sigan la estela de los barcos “jugando”. Pues bien, mi señora madre fue la primera en avisarnos (en realidad a todo el barco)  que un grupo de 3 delfines nos seguía por el lateral derecho del ferry.  Tuve la suerte de ver otro grupo más, pero la rapidez con la se zambullen no me permitió sacar foto. Eso sí, como dato curioso: los delfines de los fiordos son negros, o al menos eso me pareció.

Imagen(entrando en el Sognefjord a.k.a Papua Nueva Guinea)

Durante el viaje se puede ver un glaciar a lo lejos (este sábado como “postregalo de cumple” tuve la suerte de ir de excursión a uno, más adelante, en otra entrada,  lo contaré 🙂 ).
Sobre las 13.00pm llegamos a Flåm. Debo decir que el viaje no se hace para nada largo, al revés, estás deseando que dure un poquito más.

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(lo que se ve en el centro al fondo es el Glaciar, en las fotos no se aprecia)

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(Barco de avistamiento de ballenas y nieve perenne)

Flåm es un pequeño, espera…corrijo, Flåm es un diminuto pueblo situado en el extremo final de uno de los brazos del fiordo. Su popularidad y atractivo turístico se deben a que los cruceros desembarcan ahí y sobretodo a la línea ferroviaria (Tren de Flåm) que merecidamente se conoce como la más espectacular del mundo.
La verdad es que Flåm me sorprendió, especialmente por lo poco o nada que hay para hacer mientras esperas al tren. (Eso sí, como turismo activo ofrece un montón de actividades). Hay alguna tienda enorme (y barata) de souvenirs, una cafetería que ofrece platos típicos a precios razonables y algún que otro curioso edificio.

Imagen(estación tren Flåm)

Imagen(tiendas souvenir)

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(edificio bonito de Flåm)

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(el famoso tren)

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(el famoso tren unboxing)

A las 15.30 montamos en el tren. El trayecto del tren es Flåm – Myrdal y tarda aproximadamente una hora. Describir los paisajes que se descubren a bordo del tren sin caer en la pedantería es difícil. Sinceramente es una de las cosas más bonitas que he visto (constantemente me autocorrijo con esto, ya que por ejemplo, el título  de “cosa más bonita” se lo arrebató el glaciar el pasado sábado).
El tren es bastante antiguo lo que le dota de un encanto especial. Realmente tienes que ser listo a la hora de elegir asiento, ya que la mayoría de paisajes espectaculares se encuentran a la derecha (sí, nos sentamos a la izquierda y tuve que batallar con un grupo del inserso japonés).
A mitad del trayecto llegamos a una casacada impresionante, donde el tren se detiene 5 minutos para que puedas tomar fotos.
Debo decir que los valles más bonitos, las casacadas más espectaculares, y los lagos más idílicos (ya sueno pedante, lo sabía) se encuentran en los 20 km que separan Flåm de Myrdal.

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Una hora después llegamos a Myrdal, y como ocurrió con Flåm, nos encontramos en un “pueblo” compuesto por 6 casas donde no había cafeterías ni lugar para descansar. Eso sí, las pocas casas que había eran tan bonitas que me  hicieron  decidir que las ganas de descansar podían esperar, había que dar un minipaseo por Myrdal 🙂

Imagen(Myrdal)

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(mi casa de Myrdal, ojalá)

Sobre las 19.00 llegamos de nuevo a Bergen. El viaje completo barco + tren lleva unas 8 horas, pero por la época del año en la que lo hicimos y al ser domingo, estuvimos más tiempo del habitual en Flåm y Myrdal. Realmente, me alegro de que haya sido así, porque a pesar de ser pueblos muy pequeños el paisaje que los rodea merece la pena.

En resumen, cualquier persona que visite noruega DEBE hacer este crucero por varias razones:

– Pocas veces en la vida se va a tener la oportunidad de recorrer el fiordo más profundo del mundo

– El paisaje es absolutamente increible

– Es una forma “rápida” de tener una toma de contacto con las maravillas que Noruega ofrece

– El recorrido del tren de Flåm te enamorará

– Puedes ver delfines

– Si no tienes tiempo para hacer un gran tour por noruega, puedes ver en un mismo día, fiordos, valles, cascadas, icebergs…

– Y lo mejor de todo: si vas con tu madre y abuela conseguirás que digan frases del tipo “es el país más bonito el mundo”

Para más información sobre tren de Flåm http://www.visitnorway.com/es/Donde-ir/La-Noruega-de-los-Fiordos/Flam/Que-hacer-en-Flam/Que-ver-en-Flam/El-Tren-de-Flam/?media=video&autorun=true

Para más información sobre el crucero por el Sognefjord http://www.norwaynutshell.com/en/explore-the-fjords/sognefjord-in-a-nutshell/

Para más información sobre Flåm http://www.visitflam.com/

Videos sobre el tren

http://www.youtube.com/watch?v=It7qDsMXuoI